
Por que NO hacer tu página web en Wix
8 julio, 2026
No eres chico. Tu negocio no es sólo local, Actúa como la empresa que ya eres
13 octubre, 20265 consejos para protegerte del malware y navegar de forma más segura en Internet
Hoy en día, gran parte de nuestra vida pasa por Internet. Utilizamos dispositivos conectados a la red para trabajar, estudiar, comunicarnos, realizar trámites, comprar, ver películas, escuchar música y acceder a todo tipo de servicios.
Esta dependencia de la tecnología también nos expone a diferentes amenazas digitales. Entre ellas se encuentra el malware, un término que engloba distintos tipos de software diseñado para realizar acciones maliciosas, como robar información, obtener credenciales, espiar la actividad del usuario, instalar otros programas maliciosos, bloquear archivos o tomar el control de un dispositivo.
Por eso, mantener nuestros dispositivos y cuentas protegidos requiere algo más que instalar un antivirus. Las actualizaciones, las contraseñas seguras, la autenticación multifactor, las copias de seguridad y, sobre todo, la precaución al interactuar con enlaces y archivos sospechosos forman parte de una estrategia de seguridad más completa.
¿Qué es exactamente el malware?
La palabra malware procede de malicious software —software malicioso— y se utiliza para describir programas o códigos creados para realizar acciones perjudiciales o no autorizadas en un dispositivo o sistema.
Existen diferentes tipos de malware. Entre ellos se encuentran los virus, que pueden replicarse e infectar otros archivos; los troyanos, que se hacen pasar por programas o archivos legítimos; el spyware, diseñado para recopilar información de la víctima; y el ransomware, que puede bloquear o cifrar archivos y exigir un pago para recuperar el acceso.
Es importante, por tanto, no utilizar los términos virus y malware como si fueran exactamente lo mismo: todo virus es malware, pero no todo malware es un virus.
Además, las amenazas actuales no dependen únicamente de que descarguemos un programa malicioso. Los delincuentes también utilizan técnicas de ingeniería social y phishing para conseguir que las propias víctimas revelen sus contraseñas, descarguen archivos peligrosos o accedan a sitios web falsos.
5 consejos para protegerte del malware
1. Utiliza una cuenta propia y limita los privilegios
Si compartes una computadora con otras personas, es recomendable que cada usuario tenga su propia cuenta. Esto ayuda a mantener separados los archivos, configuraciones y actividades de cada persona.
Siempre que sea posible, utiliza una cuenta sin privilegios de administrador para las tareas cotidianas. De esta forma, si un programa malicioso consigue ejecutarse, se pueden limitar algunas de las acciones que podría realizar en el sistema.
También es conveniente proteger cada cuenta con una contraseña única y activar la autenticación multifactor (MFA) cuando el servicio la ofrezca. La MFA añade una capa adicional de protección en caso de que una contraseña sea robada. Cuando exista la posibilidad, conviene utilizar métodos resistentes al phishing.
2. Piensa antes de hacer clic
No todos los sitios web, enlaces, archivos adjuntos o mensajes que recibimos son confiables. Una página puede parecer legítima y, sin embargo, estar diseñada para robar nuestras credenciales o inducirnos a descargar software malicioso.
Ten especial cuidado con los mensajes que:
- Crean una sensación de urgencia.
- Solicitan contraseñas, códigos de acceso o información financiera.
- Incluyen enlaces inesperados.
- Piden descargar un archivo.
- Proceden de remitentes desconocidos o cuya dirección resulta sospechosa.
El phishing puede llegar por correo electrónico, SMS, redes sociales, aplicaciones de mensajería e incluso llamadas telefónicas. Además, las herramientas de inteligencia artificial pueden facilitar la creación de mensajes de engaño cada vez más convincentes.
Ante un mensaje sospechoso, no utilices el enlace proporcionado para comprobar la información. Es preferible acceder directamente al sitio oficial escribiendo la dirección conocida en el navegador o utilizando la aplicación correspondiente.
3. Mantén actualizado el sistema y tus aplicaciones
Las actualizaciones no solo incorporan nuevas funciones: muchas corrigen vulnerabilidades de seguridad que podrían ser aprovechadas por los atacantes.
Por ello, mantén actualizado el sistema operativo, el navegador, las aplicaciones y las herramientas de seguridad. Siempre que sea posible, activa las actualizaciones automáticas.
También es importante mantener actualizado el propio sistema de protección contra malware. Por ejemplo, las actualizaciones de inteligencia de seguridad permiten a las herramientas antimalware detectar nuevas amenazas y técnicas de ataque.
Utilizar software que ya no recibe actualizaciones de seguridad aumenta innecesariamente la exposición a vulnerabilidades conocidas.
4. Descarga software únicamente de fuentes confiables
Cuando necesitamos instalar un programa, debemos prestar atención tanto al software como al lugar desde el que lo descargamos.
Siempre que sea posible, utiliza la página oficial del desarrollador, las tiendas de aplicaciones reconocidas o los repositorios autorizados. Evita las versiones modificadas, los instaladores de procedencia desconocida y las páginas que ofrecen programas comerciales de forma sospechosamente gratuita.
También conviene desconfiar de ventanas emergentes que aseguran que el dispositivo está infectado y solicitan instalar inmediatamente un programa para “solucionarlo”. Algunas de estas alertas pueden ser intentos de engaño.
Las herramientas de protección integradas en los sistemas operativos y navegadores también pueden advertir sobre sitios web, descargas o aplicaciones potencialmente peligrosas.
5. Haz copias de seguridad y protege tus datos
Una de las mejores formas de reducir el impacto de un incidente de seguridad es disponer de copias de seguridad de los archivos importantes.
Guarda copias periódicas de documentos, fotografías y otros datos que no quieras perder. Además, no basta con hacer las copias: es importante comprobar periódicamente que pueden recuperarse correctamente.
Esta medida resulta especialmente importante frente al ransomware, un tipo de malware que puede cifrar archivos o impedir el acceso a determinados sistemas y utilizar esa situación para exigir un rescate.
Las copias de seguridad deben estar protegidas para evitar que un atacante pueda eliminarlas o cifrarlas junto con los archivos originales.
La seguridad empieza por los hábitos
Contar con un antivirus o con las funciones de seguridad integradas en el sistema operativo sigue siendo importante, pero ninguna herramienta puede sustituir completamente los buenos hábitos digitales.
Mantener los dispositivos actualizados, utilizar contraseñas únicas, activar la autenticación multifactor, realizar copias de seguridad, descargar software de fuentes confiables y aprender a reconocer intentos de phishing son medidas que, combinadas, ayudan a reducir el riesgo.
La seguridad informática no consiste en encontrar una única herramienta que nos proteja de todo, sino en reducir las oportunidades de ataque y estar preparados para recuperar nuestros datos si algo sale mal.




